Vivamos como si fuesemos a morir mañana

El viernes pasado deje a mis hijos en el colegio y seguí viaje en auto a la oficina. Me llego un mensaje al celular de una compañera de trabajo. Un colaborador nuestro había fallecido la noche anterior. Era un señor de 65 años, en muy buen estado físico y emocional, con una familia unida e inserto amorosamente en un lindo equipo de trabajo.

Tome el volante con más presión y se me llenaron los ojos de lágrimas. Durante el dia hable con su jefe, con sus compañeros, con su esposa, transferimos dinero a su familia y decidimos la frase que iba a llevar nuestra corona en su velatorio. A todos nos agarró por sorpresa.

Así como vino … se fue. A Carlos yo lo tome, le hice por teléfono la primer entrevista a 1000km de distancia, luego viaje y lo conocí en persona. Era un gran tipo y un profesional sumamente solvente, un nato armador de equipos. Una persona con un sentido del humor y una presencia intachables. Y … así como vino al mundo … se fue.

Hablar de morir está casi diría prohibido. Es un tema tabú. La gente lo rechaza. Cree que con medicina y cremas antiedad no va a pasar. Botox, AllStar, chupines, ropa con onda, gimnasio, controles médicos, viajes por el mundo … seguimos siendo personas con onda … que nos podemos morir en cualquier momento. 

Pensar que mañana nos podemos morir es sanador hoy. Es darnos cuenta que seria buenisimo morir sin nada que nos haya quedado pendiente. Es sentir que en cada minuto ahora hago tal cual lo que quiero hacer. Doy todos los abrazos que siento. Recibo los que me quieren dar. Viralizo el amor en la casa, en la oficina, conversando, escuchando, trabajando, respondiendo, cocinando, ayudando, abrazando, etc.

Yo misma … me puedo morir mañana. Se que cada cosa que hago es un ejemplo para todos los que me rodean. Lo que decimos no importa. Lo que hacemos hace la diferencia, queda encriptado en nuestra alma y en el corazón de los demás.

Quiero vivir sintiendo que puedo morirme mañana (aunque tengo planes de vivir hasta los 95 y hacer muchas más cosas). No se cuanto voy a vivir.

Que cada instante sea intenso, verdadero y me ayude a hacer lo que vine a hacer.

Nada dejarlo para después, sobre todo lo que tiene que ver con el amor. Fluir y dejarse llevar por la intuición que es buena guia. Sonreir. Los problemas no existen, la mente los diseña para tenernos ocupados y para robarnos parte de nuestra vitalidad. No le entreguemos a la mente nuestra energía. La mente está en el pasado y en el futuro. El corazón está acá y ahora.

Sdos, que disfruten de la reflexión!

Sole Corbiere

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