Algo hay arriba

Bajé del Tronador la semana pasada. Esperé y descansé en Pampa Linda. Después de compartir arriba comida “acme y caliente” que yo le decía, me compartieron abajo una cerveza fresca con papas fritas uouuu!

Me embarqué en una combi que me llevó a Bariloche. El día espléndido, la temperatura ideal, el pasto tierno, la tierra plácida, los caballos sueltos. En la camioneta al lado mío dos amigos mochileros, uno rengueando y con mucho dolor. En el viaje me contaron la historia.

Dos chicos de Lanús planearon su travesía en la montaña subiendo por el Lopez, siguiendo por Laguna Negra y dos días después llegando a Pampa Linda. Como 4 días de trayecto. El clima no acompañó y llovió bastante. Siguieron el camino, acamparon en espacios agrestes, la tierra se transformó en lodo, las zapatillas se iban resbalando, la ropa se fue mojando, la carpa se fue empapando y ellos se fueron desesperando. La segunda noche metieron dentro de la carpa el mechero de cocinar para secar ropa húmeda y en un descuido a uno de ellos se le cayó prendido en un tobillo y le quemó una superficie como de 10cm de diámetro. Gritaron.

Entre las montañas, como de película podríamos decir, apareció un cura con un grupo de seguidores. Eran de BsAs de una granja que recupera chicos de la droga. Tenían un botiquín completo, lo curaron. El cura le contó a los mochileros que ese viaje lo hacen todos los años para acercarse y sentir a Dios, estando arriba en las montañas, en medio de la nada y del todo. Rezan, leen escrituras, comparten, se encuentran, llevan a la práctica con acciones el “viaje del héroe”, lo que están trabajando en sus propias vidas. Los amigos en la combi me contaban entusiasmados sobre el milagro que aparecieran por ahí y con el remedio que lo curó, lo amables que habían sido y respetuosos, que les dieron de comer, que los cuidaron, que estaban felices, que les llevaron las mochilas, etc.

Acá en BsAs estoy leyendo “Los Pilares de la Tierra” de Ken Follett. El protagonista es un albañil, un hombre de la edad media nómade que va con su familia en busca de construir una catedral. Son interesantes los diálogos que tiene con su mujer que lo trata de influenciar para que se asienten en un pueblo y construya lo que sea. Él le cuenta el orgullo que le produce trabajar para construir un edificio importante que se acerca a Dios, que llega arriba, que va a perdurar.

No sé muy bien cómo conecté estas historias, porque simplemente estaba recién tirada leyendo en el sillón de casa. Sí me doy cuenta que buscamos trascender, llegar más arriba, en formas metafóricas y lo reforzamos con experiencias físicas y reales que nos ayudan a superarnos.

Sdos, que lo disfruten!

Sole Corbière

PD: la foto es de mi cámara, iupi, al Tronador llegué!

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